Ya conocemos la fogosa pluma de los creadores de The Pirate Bay. En una carta, publicada a
finales del pasado enero, se fueron con todo contra Hollywood y la industria
cinematográfica. Se refirieron a los inicios —según ellos— libres del cine,
arremetieron contra los hoy difuntos proyectos de ley SOPA y PIPA y hasta señalaron a la industria como la culpable de ”hacer que una niña de 11 años
de edad se vuelva anoréxica”.
Peter Sunde, uno de ellos, volvió al ataque.
En una carta publicada por Wired, fustigó nuevamente al negocio del
entretenimiento. Afirmó que, al contrario del resto de
la humanidad, las grandes compañías productoras no soportan la innovación. “En lugar de ver la evolución como
algo inevitable, rechazar y/o demandar el cambio, por los medios que sean
necesarios, se convirtió en el negocio de la industria”, escribe.
Para Sunde, el poder que están obteniendo
estas empresas amenaza con minar los valores democráticos. “El
problema aquí —plantea— es que le estamos permitiendo a esta
industria moribunda que dicte los términos de nuestra democracia. Les permitimos que dicten nuevas leyes que prohíben la
evolución”.
El cocreador de TPB, quien se ha convertido
en un conferencista internacional y en un activista del derecho a compartir
contenidos, les pidió a los internautas que no consuman contenidos producidos o
vendidos por la industria, en sintonía con la propuesta de Anonymous de convocar a un Marzo Negro contra la industria del
entretenimiento. “Les pido a todos que se aseguren de
que la industria del entretenimiento no se lucre más. Dejen de ver sus
películas. Dejen de escuchar su música. Asegúrense de encontrar formas
alternativas de cultura”.
La carta se conoce tras la decisión del Tribunal Supremo de Suecia de no aceptar una apelación que
buscaba bloquear una decisión, emitida en el 2009, contra Sunde, Fredjik Neij,
Carl Lundström y Gottfrid Svartholm, los cofundadores de The Pirate Bay. El
fallo los condena a penas de prisión entre 3 meses y un año, y a pagar multas
que suman 6,8 millones de dólares. La acción del tribunal los envía a
todos ellos a la cárcel.
Sunde aseguró que el caso legal en su contra
fue impulsado, perseguido y juzgado por representantes de la industria. “Durante
el juicio resultó que el juez era el jefe de la Sociedad Pro-Copyright de
Suecia, un juez fue dueño de una compañía discográfica y otro fue director de
un ‘lobby’ de compositores. Y podría seguir”.





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